Si tuviera que elegir 3 cosas de este viaje serían estas:
-No me perdería las montañas del Atlas, con sus cumbres de más de 4000m tan cercanas al mar.
-El desierto, las dunas de Merzouga. Los colores de las dunas del Sahara hay que verlos.
-La plaza de Djemma El-Fná en Marrakech. Es un lugar increíble, todas las tardes se reúnen aquí miles de personas y hay de todo, desde puestos de comida hasta “cuentacuentos” pasando por encantadores de serpientes y domadores de monos. Un espectáculo que esta catalogado como patrimonio de la humanidad. La plaza no es patrimonio de la humanidad sino lo que ocurre en ella, imaginaros el show que allí hay.
Pero…algún pajarito tenía que haber y mi único objetivo ornitológico era un ave de distribución singular, el camachuelo rosado. Esta es una especie alpina que se puede ver localizadamente desde Turquía hacia el Este, en países como Líbano, Irán, Afganistán y China, y que también tiene una pequeña población en el Atlas Marroquí que yo no podía dejar pasar.
Para colmo ver al pajarillo de marras esta chupado¡¡ solo hay que ir a la estación de esquí de Oukaïmeden, darse una vuelta por el aparcamiento y allí, entre decenas de gorriones chillones y bandos de alondras cornudas, encuentra uno, con una facilidad pasmosa, a este pajarillo.
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